Catastro de Ensenada 1753. V: habitantes y consideraciones finales

  

NÚMERO DE HABITANTES Y NÚMERO DE VIVIENDAS.

 


“En este pueblo hay doscientos cincuenta y nueve vecinos de todas clases y no hay alguno en casas de campo ni alquerías”.

 

Habrá como 270 casas: 240 habitables, 28 inhabitables por falta de moradores y las dos restantes arruinadas”.

  

También hay en el término “6 casas de campo que sirven para sequeros, encierros de pastos y ganados”.

  

COMENTARIOS SOBRE LA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA DEL PUEBLO.

  

Aunque no abundan en el documento los cometarios a la situación real del pueblo, y algunos de los que aparecen podrían interpretarse que responden más a un interés de no dibujar una situación buena ni boyante, sino normal, sí nos permite sacar algunas conclusiones, nunca definitivas, de todo el Interrogatorio.

  

-   Los arrendamientos de la villa (carnicería, abastos...) casi no se hacen, no rentan o no son de interés para los posibles arrendadores. El escaso vecindario y el corto margen de beneficios no los harían atractivos.

  

-   Las cargas concejiles y del vecindario son importantes y representan una parte considerable de los ingresos, sobre todo si tenemos en cuenta la pequeña cuantía de lo que se percibe. Muchas veces estos impuestos se llevan el margen de beneficios de una familia. Uno de los pagos que se reparte entre el vecindario es el dinero que costó la enajenación de la ciudad de Plasencia.


-   De las fincas particulares hay sobre 100 fanegas sin cultivar.

  

-   Es llamativo el comentario de las 28 casas inhabitadas por falta de moradores.

 

-   Se quejan, al responder sobre los Impuestos del Servicio Ordinario y Extraordinario, de la “deplorabilidad que experimenta en sus haciendas y decadencia de vecindario”.

  

-   Cuando se comenta sobre los dedicados a la albañilería, se responde “en esta villa hay un solo Maestro de Albañil que trabaja también en obra de piedra pero por ser cortas las que aquí se ofrecen y no trabajar más que unos cien días al año...”. De ahí la necesidad continua, para cualquier obra de importancia, de traer canteros de fuera (obra de la iglesia, enlosado de la iglesia y del sagrado, cerramiento...)

  

-   Es de interés las relaciones comerciales con Galicia. El desarrollo del comercio y el aumento de la cabaña mular para trajinar con los productos lleva a que sea necesaria la aparición de un guarda mular. La conexión y origen gallego de buena parte de los tratantes de animales es otra prueba. La presencia de una emigración temporera y estacional que baja a Extremadura y Andalucía, retornando a su tierra queda patente en los libros de defunciones y en la continuidad de apellidos originarios de esa región.

  

-   Otro aspecto es el carácter eminentemente agrícola de los jerteños. La ganadería establecida no tiene grandes rebaños, excepto cuatro familias emparentadas y que forman la oligarquía local. El resto se distribuye en números reducidos para cada familia, propiciado por esos terrenos públicos comunales que resultan beneficiosos para el conjunto de la población. En contraposición al sector agropecuario, la artesanía, está en manos, casi por completo, de inmigrados o de sus descendientes más directos, que al cabo de pocas generaciones se han convertido en agricultores.

  

-   El Interrogatorio de 1753 marca una inflexión de la forma de vida y producción de Jerte que, iniciándose lentamente, tendrá una manifestación más marcada en el Interrogatorio de 1791.


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